Cuando el neumático gira, el sellante “Air-Seal” se distribuye de manera uniforme sobre la superficie interior de éste.
En el instante en que ocurre un pinchazo y de manera inmediata, la presión del aire impulsa millones de partículas de fibra entrelazadas y relleno en suspensión a la zona del pinchazo, formando un tapón hermético y permanente. Este tapón previene cualquier pérdida de aire adicional y la acción se completa en una o dos vueltas de la rueda.
La formación del tapón es tan rápida que, probablemente el conductor ni se da cuenta de que ha sufrido un pinchazo. Cuando se realiza una inspección de los neumáticos y el causante del pinchazo (tornillo, clavo, etcétera) aún se encuentra clavado, se puede retirar el objeto y dar dos vueltas a la rueda para re-taponar el agujero.
Una gran ventaja de la tecnología del sellante “Air-Seal” es que la acción reparadora es completamente mecánica y no química.